La historia del jamón en Extremadura está estrechamente ligada a la dehesa, un ecosistema único donde, desde hace siglos, el cerdo ibérico encuentra el entorno ideal para su desarrollo. La combinación de extensos bosques de encinas y alcornoques, un clima favorable y una tradición ganadera transmitida de generación en generación ha convertido a esta región en una de las grandes cunas del jamón ibérico.